martes, 30 de abril de 2013













MI JUEZ DE "CABECERA"....

 Fue en las primeras elecciones municipales de la democracia. En 1979. Recién salidos del franquismo. Un grupo de jóvenes decidimos presentar una candidatura municipal.

Eramos un grupo que llevábamos tiempo trabajando en Caspe en el ámbito político integrados en la CNT. Siempre resulta difícil confeccionar candidaturas municipales y entonces todavía mas por los tiempos que corrían.Y mas aún cuando la candidatura aparecía vinculada a unas siglas, la CNT, que tan mala prensa habian tenido a lo largo del franquismo.

Pero al final conseguimos elaborar una candidatura de la que nos sentíamos satisfechos.

Pero esta lista que aparece en nuestro triptico de presentación no fue la lista original que presentamos, con toda su documentación, en el Juzgado de Caspe.

Porque algo pasó que no figurará en la historia de los comicios municipales de Caspe y por eso me apetece contarlo para que al menos quien lea mis comentarios lo conozca.

Nuestra candidatura inicial llevaba entre sus componentes a Rosa María Magallón entonces una joven profesora del Colegio de Santa Ana.

Presentamos toda la documentación en el juzgado sin reservas porque, como he dicho, si resultaba difícil confeccionar una lista de trece personas pues hacerla con reservas aun lo era mas.

Pero en ningún momento pensamos que tuvierámos que echar mano de los reservas.

Ocurrió sin embargo que Miguel Caballu en una de sus crónicas en Heraldo de Aragon, "Caspe semanal" las titulaba, recogió el hecho de que una profesora del Colegio de Santa Ana formara parte de una candidatura de tendencia anarquista.

Y entonces se encendieron todas las alarmas...el presidente del APA, así se llamaba entonces, que era Manuel Albiac, candidato por UCD, convoco urgentemente a su Junta. Y la Junta se reunió con la madre superiora. Y la madre superiora llamo a Rosa María Magallon y le dijo que aquello no podía ser. Que una profesora del colegio no podía ir con "aquella gente".

Rosa Mari vino a verme muy preocupada, recordemos que hablamos de 1979, para contármelo.Barajamos todas las posibilidades y ninguna era buena para ella en el caso de seguir en la lista.

Nuestro problema era que al no haber colocado reservas no podíamos retirar ningún candidato sin que ello supusiera la retirada de la candidatura. Al final, y a pesar de que eso nos suponía una gran desilusión, decidimos retirar la candidatura.

Como representante de la misma subí al juzgado para solicitar la retirada de nuestra candidatura...el funcionario que me atendió fue a consultar con el juez y al poco rato me dijo que el juez quería hablar conmigo.

El juez era Julio Arenere Bayo. Un juez joven que  no llevaba demasiado tiempo en Caspe y que era de aspecto serio.

Pase a su despacho y tras hacerme sentar me preguntó la razón por la que retirábamos nuestra candidatura.

Le explique claramente las razones que nos obligaban a ello. Tras hacerlo cogió el expediente y buscó en el toda la documentación correspondiente a Rosa Maria Magallón y entregándomela me dijo:

- Aquí tienes toda la documentación de la candidata a quien presionan para que no vaya. Yo vivo en la Pl. de la Virgen nº tal y piso tal. Si mañana por la mañana cuando yo suba al juzgado encuentro en mi buzón la documentacion completa de otro candidato para sustituirla, y aunque sea una ilegalidad, la sustituire y la candidatura seguirá adelante. Y, por supuesto, confío en tu discreción.

Podéis comprender mi sorpresa por esta actitud de un juez en aquellos tiempos favorable a una candidatura anarquista. Cogí los papeles y salí del juzgado.

Nos pusimos en marcha y aquella noche deposite en su buzón la documentacion de otro candidato. Cuando pocos días después se publicaron las candidaturas en el BOP ya no figuraba Rosa María Magallon sino Guillermo Castelló Hernández.

Gracias a la actitud de Julio Arenere Bayo pudimos concurrir a las elecciones municipales de 1979. Con poco éxito pero concurrimos.

Julio Arenere marcho de Caspe pero desde entonces seguí su carrera que le llevó en 2007 a presidir la Audiencia Provincial y en 2012 a entrar en la Academia de Jurisprudencia Aragonesa.

Pasaron los años y Julio Arenere apareció de nuevo en mi vida. Fue en el 2001. Uno creía que ya vivía en democracia pero comprobé que no. Al menos en determinados aspectos.

Ocurrió que me sentí molesto por una actuación de la Guardia Civil que me afectó personalmente y, como hacia cuando en cualquier campo de la administración pública me sentía "mal  tratado", presente un escrito de queja ante el Capitán de la Guardia Civil de Caspe.

La primera noticia que tuve sobre mi escrito fue una citación del Juzgado para responder de una querella por calumnias e injurias que había presentado contra mi el agente, números creo que se llaman, de la Guardia Civil sobre el que había presentado mis quejas en el escrito.

Tres folios por los dos lados de acusaciones...menos del asesinato de Kennedy aquel "numero" de la Guardia Civil me acusaba de todo...

Me tomo la oportuna declaración la juez que había entonces en Caspe, que curiosamente mantenía una relación sentimental con otro "numero" de la Guardia Civil, y observe que, quizá por esa relación, ya tenia decidida su sentencia.

Llegó el día del juicio y, efectivamente, me declaro culpable. La pena treinta días de arresto domiciliario o una multa a razón de 30 euros por cada día de arresto.

Decidí, en contra de todas las opiniones, recurrir la sentencia. Y lo hice. Basé mi defensa en la falta de comprensividad lectora de la juez.

Paso el tiempo, un mes, dos meses, tres meses...y un día me llaman del juzgado para que vaya a recoger la sentencia de la Sala de la Audiencia que había revisado mi apelación.

Cuando me la dieron y leí en el encabezamiento que el magistrado era Julio Arenere Bayo supe que me había absuelto...y efectivamente me absolvía de todos los cargos que me habian imputado y que habian llevado a la juez a declararme culpable y condenarme.

Comprenderéis que considere a Julio Arenere Bayo como mi "juez de cabecera".

Finalizo con un resumen del programa de aquella candidatura que aquel juez joven permitió concurrir a las elecciones de 1979 aunque para ello tuviera que cometer una "`pequeña ilegalidad"



lunes, 29 de abril de 2013

AQUEL CURSO DEL 53.....


Recuerdo el primer día de aquel curso. Estrenaba cartera. Una cartera de hombros, así se llamaban las carteras que hoy se llaman mochilas. Nos las confeccionaba alguno de los guarnicioneros que había en Caspe. Solían poner nuestras iniciales con remaches dorados.

Aquel primer día del curso del 53 yo estaba lleno de dudas e incertidumbres. Para un muchacho que había estado sus primeros años en la Monjas de Santa Ana ir a las "escuelas" suponía un importante cambio. El mas importante era dejar a tus amigos de aquellos primeros años. Normalmente quienes estudiaban en "las monjas" pasaban directamente, tras su comunión, al Colegio Nuestra Señora del Pilar para allí preparar el acceso al bachillerato.

Por eso yo llegue a las "escuelas" sin ninguno de mis amigos de "las monjas". Recuerdo mi espera en la entrada del Colegio hasta que me asignaran clase y profesor.

Veía pasar a los maestros y maestras. Veía a los chicos y chicas veteranos saludándose ante el nuevo curso. Y yo permanecía allí en silencio con mi cartera apoyada en el suelo.

Mi abuela paterna tenia una buena relación con D.Benito, un maestro pequeñito pero que según decían tenia bastante mala ostia, y me había dicho que hablaría con el para que me cogiera en su clase. Yo ,la verdad, sabiendo lo de su genio no me ilusionaba demasiado caer en sus manos.

Pero, por fin, apareció D.Benito que, tras preguntarme si yo era Joaquín, mejor dicho Joaquinito porque yo entonces era Joaquinito, me dijo que fuera con el a su clase.

Una vez allí comenzó a preguntarme cosas..me puso cuentas, ..me hizo leer y escribir...y me devolvió al patio de entrada diciéndome que esperara que iba a hacerme la ficha para ir a su clase. La verdad es que ,viéndole tan pequeñito, no me parecía tan peligroso como decían.Mas tarde comprobé que si que lo era.

Pasado un buen rato apareció otro profesor. Un profesor orondo y con pinta de bonachón...se acercó a mi, con un papel en la mano, y me preguntó : Tu eres Joaquín Cirac ¿no?. Le contesté que si.

Pues yo soy D. Jesús Botaya y vas a venir a tercero que es el curso que yo doy. Y fui a tercero y mi maestro fue no D.Benito sino D.Jesús Botaya.

Así empezó para mi aquel curso del 53...La diferencia con "las monjas" era notable. Clases luminosas, en "las monjas" las de los chicos eran bastante lóbregas, desde las que se veían todas las huertas de los Rimeres. Maestros y maestras en lugar de hábitos y tocas  y sobre todo la "desaparición" de aquellos crucifijos que las monjas parecían llevar "enfundados" en los cinturones de sus hábitos.

Confieso que los primeros días me encontraba como gallo en corral ajeno. No conocía a ninguno de mis compañeros de clase. Ni a ninguno de los maestros o maestras.

La religión, sobre todo a nivel de oraciones, no estaba tan presente pero, sin embargo, allí me topé con el "adoctrinamiento político" algo desconocido para mí.

Por la mañana, antes de entrar a clase, la formación "paramilitar" en el patio de recreo para el izado de la bandera mientras entonábamos himnos patrióticos. Los "mayores" eran los encargados de colocar la bandera y se sentían importantes haciéndolo. Por la tarde la misma operación pero para arriarla.

Pronto observé que mi "nivel académico" era superior al del resto de la clase por lo que pensé que ese curso iba a ser bastante "cómodo". Y no me equivoqué. La exigencia era baja y donde D.Jesús mas incidía era en la lectura y en la escritura. Y si algo ha caracterizado siempre a las monjas ha sido que todos sus alumnos y alumnas salian con muy buena letra.

El sistema que usaba D.Jesús Botaya no era desde luego demasiado pedagogico. Quizá porque el de pedagogo tenia poco ya que todos sus meritos academicos estaban contenidos en una estrella de cinco puntas sobre fondo rojo que había lucido durante la guerra civil. Con el bando ganador por supuesto.

Rceuerdo que nos colocó por orden alafabetico en los pupitres y a partir de ese momento cuando alguien no contestaba bien a las preguntas "pasaba palabra" al siguiente y si la contestaba bien pasaba delante.

Esto hizo que al final los mejores estuvieramos en la primera fila y los peores, estoy hablando de los peores en conocimientos, al final...y habñia que ver lo bien que se lo pasaban, y lo poco que les importaba estar alli, los de la última fila.

Al poco tiempo estabamos en los dos primeros asientos un muchacho llamado Jose Vicente, Vicente de los "barbudos", y yo. A el, que por orden alfabetico era el ultimo de la clase, le costó mucho mas llegar a la "primera mesa" que a mi que comence ya cerca. Después la compartimos ya todo el curso.

Ese curso descubri la cantidad de "dias de" que habia en este país.El Dia del Caudillo, el Dia del Dolor, el Dia de la Madre, entonces era el 8 de Diciembre, el Dia del Estudiante Caido, el Dia de la Liberacion de Caspe, el Dia de la Victoria, el Dia de san Jose Obrero...bufffff y en esas fechas habia que hacer un dictado especial con titulo especial ybien pintado.

Cuando celebraron el 70 Aniversario de las "escuelas", en la exposición que hicieron de cosas y objetos de todos aquellos años, comprobé que durante años, entonces los maestros se quedaban en Caspe hasta que se jubilaban, los dictados de todos esos "dias especiales" eran siempre los mismos. Todos los años.

Conocí todos los evangelios porque los sábados, todos los sábados, el dictado era sobre el evangelio del domingo siguiente.

Aquel curso del 53 fue cuando "descubrí"  que las chicas no eran como nosotros...vamos que cuando al entrar a clase las veías subir a la`planta de arriba entre un revoloteo de faldas que, a veces, dejaban entrever sus pieenas notabas sensaciones que no te provocaban las piernas de tu compañero de pupitre.

Dibujar era una verdadera obsesión en aquella educación. Cualquier excusa era buena para la confección de murales.El Domund, el Dia del Dolor, la navidad, la Semana Santa,...venga a hacer murales..Recuerdo que con un mural sobre el Dia del Domund gane el primer premio. Me sentía orgulloso cuando los maestros y maestras de las otras clases venian a verlo y D.Jesus Botaya me señalaba con aquella regla negra de cantos metalicos dorados...yo hacía como que no me daba cuenta. Y me sentía mas orgulloso aun porque aquel Mural lleno de "negritos", "chinitos", "indiecitos", ...todos infieles...lo habia dibujado en peores condiciones que mis compañeros porque en mi casa no teniamos luz electrica y solo la luz del candil de aceite me habia "iluminado" en el trabajo.

Recuerdo mi primer Dia del Dolor. El 20 de Noviembre. Bajabamos a la Colegiata, bueno a la Iglesia porque nosotros no teniamos ni idea de eso de Colegiata, y alli ,formados junto a "los del Instituto", ante la pared en la que había unas lapidas como la que tenian mis bisabuelos en el cementerio, durante un tiempo pense que los que alli figuraban relacionados estaban tambien enterrados allí, esperabamos la llegada de las autoridades.

Camisas azules, chaquetas blancas, condecoraciones, yugos y flechas...componian aquel mosaico extraño. Brazos en alto. Ofrenda de coronas de laurel. El Cara al Sol y los gritos rituales , que a mi entonces no me decían todavia nada, daban forma a aquella extraña ceremonia in compresible para un niño de nueve años.

Las "costeretas" por las que nos deslizabanos, por lo visto entonces nadie veia eso peligroso, la cuva de los "zafraneros", los partidos de futbol en el recreo eran nuestras diversiones en timpos en los que no habia ni "plays", ni "Ipods", ni ningun otro artilugio de los que hoy pueblan los recreos de nuestros colegios.

El curso, como había sospechado en su inicio, transcurrio para mi sin sobresaltos. Poco a poco le fui cogiendo cariño a mi maestro D.Jesus Botaya. Y  creo que el, y su mujer Dª Matilde, tambien me lo cogio a mi.

Se aproximaba el final y yo ya sentía sobre mí la sombra amenzadora de D.Benito con el que iba cursar cuarto curso. Sin ser mi profesor la verdad es que a lo largo del curso me habia dado cuenta que aquello de que tenia "mala ostia" no era una leyenda.

Pero un día D.Jesús me dijo :" Dile a tus padres que vengan a hablar conmigo".

Como lo de las tutorias entonces no se llevaba pues el hecho de que el maestro avisara a tus padres hacia que te pusieras a temblar.

Y mis padres fueron a hablar con el. Y el les propuso presentarme a un examen para una de las dos becas que el Ayuntamiento concedia para estudiar el Bachillerato en el Colegio Nuestra Señora del Pilar. Mis padres el unico pero que tenian para que estudiara era que no podian pagar lo que costaba. D. Jesus les convenció. Y el se encargó de todo. Incluso me acompaño el dia en que me presente al examen en el Colegio Nuestra Señora del Pilar.

Y aprobé y por eso ese curso del 53 fué el único en el que fui a "las escuelas".

Nunca olvidaré a D.Jesús Botaya. De no haber sido por el nunca hunbiera tenido la oportunidad de estudiar.

Quizá alguno de mis compañeros de aquel curso ,que siguieron estudiando en las escuelas hasta los catorce años, si leyeran este relato pensarían que tampoco me ha servido de mucho estudiar.

Porque alguno de ellos, si tenemos en cuenta los parametros con se mide el exito en la vida, ha tenido más exito que yo.

Pero si volviera a encontrarme a finales de aquel curso del 53 me gustaría que D. Jesus, mi maestro, volviera a convencer a mis padres para presentarme al exámen para hacer el bachillerato.

jueves, 25 de abril de 2013

RECUERDO OTOÑAL....

“En aquel tiempo en que los ríos eran ríos,
  Y dar un beso era una muestra de cariño…”
                                   Joaquin Carbonell


La tarde invitaba al paseo. La lluvia caída estos días, aunque no mucha, ha acelerado el avance del verano. La monotonía del color verde ha sido sustituida por los múltiples tonos ocres que en todo su esplendor me  ofrece el viejo cauce de nuestro desviado Guadalope.
No he podido resistirme a la tentación y, con un ejemplar de “La lluvia amarilla” bajo el brazo he iniciado mi paseo. Confieso mi debilidad por pasear cuando el suelo, cubierto de hojas, se convierte en un lecho mullido por el que tienes la sensación de deslizarte. Y hoy el viejo cauce del Guadalope me brindaba esa posibilidad.
Y por ese cauce paseaba contemplando el cumulo de basuras de todo tipo que, como prueba de nuestro abandono, lo convierten realmente en un vertedero de basuras cuando de repente
¡¡Pssssssst, psssssssst….!!
He mirado detrás, delante… a derecha e izquierda… pero nadie había al alcance de  mi vista.
Y de nuevo:
¡¡Pssssst, psssssst….!!
Y  ahora sí. He mirado a mis pies y allí, justo entre un envase de plástico de Lejía El Conejo que flotaba en el cenagal que es el agua y los restos de un cochecito niño la he visto. Era una rana.
Una rana pequeña. De ojos saltones. Como las había a centenares cuando las aguas del Rio Guadalope discurrían por ese cauce limpio.
Todavía no se por qué, pero me he sentado cerca de ella. De verdad que me han entrado ganas de preguntarle:”Que hace una chica como tú en un lugar como este”.
Pero no me ha dado tiempo y ha sido ella la que ha iniciado la conversación.
-Que asqueroso es este lugar ¿no?
- Ahora si-le he contestado- pero hubo un tiempo en que era un lugar precioso
- ¿De verdad? ¿Por qué no me lo cuentas?
Fue hace mucho tiempo. Yo, a quien ves con el pelo plateado por el paso de los años, era un muchacho joven. Mis pocos años de vida habían transcurrido en la ribera de este rio. Justo aquí encima. En esa torre que se adivina entre los árboles y en la que sigo viviendo.
Y por este cauce que ahora te parece asqueroso, y no te falta razón, donde las aguas son fétidas  y los residuos urbanos se amontonan por todos lados, discurría un rio alegre. El Rio Guadalope. Venía desde los montes de Teruel y se deslizaba cantarin a encontrarse con el padre Ebro un poquito más abajo de donde ahora estamos.
Recuerdo las noches de verano. Cuando, desde mi cama , esperaba el sueño escuchando el fragor del agua que  se mezclaba con el croar de multitud de compañera tuyas que vivían en este cauce disfrutando de sus aguas cristalinas, entre los juncos y la vegetación propia de este tipo de humedales.
Justo ahí, donde ves ese rollo de mangueras negras abandonadas y esas bolsas de basura, comenzaba una frondosa alameda cuyo frescor buscaba yo en las tardes del caluroso estío para viajar a través de la lectura lectura a esos países  que solo la imaginación nos permitía visitar .

Y un poco más arriba, justo frente a donde hoy esta esa horrible instalación mecánica que los hombres utilizamos para llenar de cemento todo nuestro mundo, estaba  “la canilla”. No me preguntes  de donde le venía su nombre, nunca pude saberlo. Pero era una zona que tenía una poza donde la profundidad, escasa antes y después, permitía nadar. Y lanzarse de cabeza. Yo nunca lo hice porque nunca aprendí a nadar. Por eso me conformaba con “pisar” el agua.
De repente me ha interrumpido:
-          Me interesa mucho lo que me estas contando, pero tengo que volver al agua. Mi piel necesita humedecerse de nuevo
-          De acuerdo – le he dicho – Si  algún dia volvemos a vernos seguiré contándote cosas

Y… ¡Chooop ¡se ha lanzado de nuevo a las cenagosas aguas entre una lata de cerveza San Miguel y una bolsa de plástico de Intermarche.
Yo he seguido mi camino prometiéndome volver mañana, y seguir contándole, si la vuelvo a ver, la historia de lo que  fue lo que hoy solo  es un viejo y degradado cauce de un rio al que un día, en aras del  llamado progreso, se le impidió seguir siendo el espejo donde se reflejaban las ruinas de un castillo en el que, allá por el siglo XV, se impuso, por vez primera en la historia, la fuerza de la   razón a la de las armas.
He llegado hasta el parque de “Entrepuentes” y allí, sentado en un banco, he abierto “La lluvia amarilla”:
“Cuando lleguen al alto de Sobrepuerto estará, seguramente, comenzando a anochecer. Sombras espesas avanzarán como olas por las montañas y el sol, turbio y desecho, lleno de sangre, se arrastrará ante ellas agarrándose ya sin fuerzas a las aliagas y al montón de ruinas y escombros de lo que, en tiempos, fuera (antes de aquel incendio que sorprendió durmiendo a l familia entera y a todos sus animales) la solitaria Casa de Sobrepuerto”
Salud y reflexión



miércoles, 24 de abril de 2013

ELOGIO DE TERESA FRANCIN...

Si Erasmo de Roterdam escribio un "Elogio de la Locura" ¿por que no puedo escribir yo un elogio de Teresa Francín?

Y voy a hacerlo...ahora Teresa Francin es simplemente una funcionaria...casi la ultima de la fila y por eso aunque haga un elogio suyo nadie pensará que busco algo...porque aparte de su amistad que ya la tengo nada puede darme.

Además creo sinceramente que nadie mas que yo criticó públicamente y a la cara sus sombras, muy superiores a las luces, en la gestión municipal.

Pero ahora ha vuelto a su puesto de funcionaria del que quizá nunca debió salir...y esta vuelta a su condición de trabajadora municipal, y las circunstancias que se han dado, me han hecho volver la mirada hacia atrás...hacia aquella legislatura 1995/1999 en la que se reincorporó tambien, después de sus comisiones de servicio en Zaragoza, a su puesto en el Ayuntamiento de Caspe.

Casualmente "mandaba", como ahora, Javier Sagarra. Y Teresa Francin se reincorporó a su puesto de toda la vida, como la ley señala, en Intervención y Tesorería...pero acabó la legislatura encargada de la sección de registro...después de lo que bien podríamos llamar "mobbing laboral".

Ahora parece que no quieren perder tanto tiempo y de entrada la "colocan" como encargada del padrón municipal y del cementerio...como puede verse tareas de gran responsabilidad para la funcionaria mas antigua del Ayuntamiento.

Para hacer esto han tenido que desplazar a la persona que durante los últimos años se ha encargado de estas funciones a otras nuevas. Ahora las dos tienen que aprender sus nuevas funciones y se desaprovecha su experiencia pasada.

Si esto es optimizar recursos...que venga Dios y lo vea...por cierto mientras Teresa Francin se encarga del Padrón y Cementerio en su lugar habitual de toda la vida hay personal contratado...incluso ella puede verlos desde su nueva ubicación.

Tengo muy claro que esta actitud obedece de nuevo a una operación de "acoso y derribo" que han iniciado con Teresa Francin y continuará con la Secretaria Municipal. Al tiempo

Por eso al ver de nuevo a Teresa en una situación parecida, por no decir igual, a la vivida entre 1995/1999 he decidido, yo que tanto la critique en su faceta política, elogiarla.

Bajo el mandato de Teresa Francin llego a Caspe dinero como nunca antes había llegado...mucho para que se lo gastaran sus ¿socios? del CPC...basta repasar las obras realizadas como por ejemplo las infraestructuras educativas con la ampliación del Alejo Loren y la construcción de las Escuelas Infantiles.

Se ha rehabilitado el Ayuntamiento, con solo el 25 % de aportación municipal, finalizado la Residencia de la 3ª edad, rehabilitado el Castillo del Compromiso...

El ciudadano que no sigue habitualmente la vida municipal, la mayoría, desconoce estas cifras si no se las cuentan...y el PSOE fue tan torpe una vez más que fue incapaz de contar lo que habían hecho. Incluso permitieron que el "lobby" del bigote presumiera de que muchas de las obras las habían hecho ellos. Ellos que en el fondo lo único que hacían era "pasar por allí"...pero repito el PSOE lo consintió.

¿Que luego Teresa cometió muchos errores? De acuerdo..y así se lo hacia ver yo a través de cartas a la radio o en los Plenos pero ahora estoy "elogiando lo elogiable" de esos años en que Teresa Francin fue alcaldesa de Caspe. Y no olvidemos que no siempre en las mejores condiciones de salud.

Y ahora tocan los elogios mientras algún "escritor y periodista" sigue hurgando en el pasado para recordar errores o presuntos errores.

Cuando se inicia esta legislatura y  el equipo de Gobierno "coloca" a teresa en un despacho como una especie de asesora del grupo  socialista pensé que era un error.

En Caspe somos muy aficionados a las "sombras". Durante el mandato de Teresa Francin se hablaba de que sobre ella se proyectaba la sombra de Mariano. Ahora, pensé yo, dirán que sobre el equipo de gobierno se proyecta la sombra de Teresa. O la de los dos..

Desgraciadamente las circunstancias, la enfermedad de Florencio, me hicieron pensar en aquella afirmacion de "los caminos del señor son inescrutables". Y es que estas circunstancias convirtieron, en mi opinión, lo que me había parecido un error en un gran acierto.

Sin Florencio el equipo de gobierno, todos "debutantes" en las lides municipales, quedó como huérfano. Como esos hijos a los que se muere el padre sin haber llegado a conocer todos los entresijos del negocio familiar.

Y aquí es donde Teresa se convierte en una pieza fundamental del engranaje del equipo de gobierno para paliar el déficit que suponía la "baja" de Florencio.

Ella conoce bien todos los entresijos de la Administración. Tiene amigos de su paso por DGA y DPZ. Sabe como funcionan los distintos Planes de Obras,  subvenciones etc. y ahí realiza un trabajo fundamental para que un equipo de gobierno en minoría y minimizado mas aún por la enfermedad del alcalde consiga en poco mas de año y medio todo lo conseguido y que ya hizo público no hace mucho tiempo, tarde una vez mas, el PSOE.

Los concejales pusieron el trabajo pero este trabajo no hubiera dado los frutos que ha dado sin la aportación de Teresa Francin desde aquel despacho que la colocaron y que yo pensé que era un error.

Y por eso, y sin que rectifique ni una coma de su gestión global como alcaldesa, hoy elogio a Teresa Francin. Por eso y porque sobre ella se ciernen "negras tormentas y oscuras nubes"

Salud y reflexión




martes, 23 de abril de 2013

EN RECUERDO DE ASUNCION BRU...


Asunción fue, todavía me cuesta referirme a ella en pasado, una de esas personas a las que uno hubiera lamentado no haber conocido. Gracias a mi actividad política pude conocerla y trabajar estrechamente con ella durante casi dos años mientras formamos parte del Ayuntamiento de Caspe.
Cuando yo lo deje seguimos colaborando en muchas actividades y eso me permitió que lo que había sido trabajo político se convirtiera en una verdadera amistad consolidada con el paso de los años.
Las muchas virtudes de Asunción han sido ensalzadas suficientemente y yo no voy a repetirlas pero si voy a referirme a algunos momentos puntuales que pusieron en evidencia  esas virtudes  que nadie discute a Asunción.
Cuando llego como concejal al Ayuntamiento de Caspe el hecho de que una mujer fuera concejal del Ayuntamiento no tenía el carácter de normalidad que ahora tiene.
Por eso muchos entendían que su presencia en el Ayuntamiento iba a ser simplemente un elemento decorativo o, como mucho, la encargada de los jardines. Pero Asunción nunca fue, en ninguno de los puestos que ocupo, un elemento decorativo. No encajaba con su carácter.
Por eso pronto tuvo que plantarles cara a quienes menospreciaban su opinión por considerar que lo que se debatía era “cosa de hombres”. Me refiero al aparejador municipal en aquellos días y al encargado de obras…fue la primera y última vez que lo hicieron. Asunción les dejo bien claro que ella era como los demás concejales.
Recuerdo que cuando comenzó a debatirse el primer proyecto de Ley para regular el aborto la oposición en Caspe, PP y CDS, presentaron una moción para que el Ayuntamiento se postulara contrario a ese proyecto.
Después de leer la moción hable con Asunción y le propuse cederle mi portavocía para que fuera ella, mujer y madre, quien defendiera  el derecho a abortar de las mujeres…no lo dudo un instante y acepto. Me ayudaras a preparar la argumentación me dijo…y yo le contesté que no porque no le hacía falta. Y defendió aquel proyecto de Ley de forma perfecta. Con argumentos y con la suficiente sensibilidad para que nadie pudiera sentirse ofendido.
Recuerdo también el día que llevamos a Pleno la propuesta de retirada de las lapidas de la Colegiata…toda la derecha caspolina llenó el salón y la presión era fuerte…el debate se hizo duro y la oposición proponía retirar el punto del orden del día…mientras algún compañero me golpeaba mi rodilla con la suya, debí acabar con moraduras, ella desde su sillón me decía con la cabeza que no cediéramos.
De no haber sido por su apoyo para sacar adelante la construcción del monumento genérico a todos los caspolinos que se construyó en la Pl. M. Ferrán es posible que nunca se hubiera construido.
Lamentablemente Asunción se ha ido sin que, a pesar de tantos años de gobierno de su partido, esas placas se hayan retirado.
Por eso el día de su funeral al llegar su ataúd a la Colegiata algo se me revolvía en el estomago viendo que las placas seguían allí…
He hablado de su partido, refiriéndome al PSOE, porque si alguien en Caspe tiene derecho a usar ese posesivo ha sido Asunción…porque nadie como ella le dio tanto a cambio de tan poco.
Su vida  municipal acabo en 1987. Desde entonces por el Ayuntamiento han pasado muchos fuegos bobos, según la definición de Galeano, mientras Asunción trabajaba en todos los ámbitos sociales de la población.
Crítica con las cosas de su partido que no le gustaban  pero sin que en ningún momento su fidelidad al mismo se resquebrajara.
Cuando llegaba una campaña electoral Asunción se hacía omnipresente…llenaba sobres, los repartía, trataba de arañar para su partido el voto de aquellos votantes que habían ido perdiendo confianza en el PSOE…ella trataba de convencerlos de que las cosas iban a cambiar…yo siempre me acordaba de aquella famosa frase del Cantar del Mío Cid: “Dios que buen vasallo...si tuviera buen señor”
Su último servicio a su partido lo hizo cuando decidió postularse como candidata a la alcaldía para forzar la situación y evitar que la inercia en que se había caído continuara...
Recuerdo que vino a casa y me lo dijo. Me pidió mi opinión y le dije que me parecía muy arriesgado para asumirlo ella sola. Mirándola a los ojos supe que su decisión estaba tomada y nadie la iba a cambiar. Me limite a decirle que si en algo podía ayudarla que ya sabía que podía pedírmelo.
Y lo hizo a pesar de que ya no se encontraba demasiado bien…y pudo defender con argumentos, como casi treinta años antes lo hiciera con el proyecto de Ley del Aborto, que su partido de toda la vida necesitaba una renovación...
Esta era Asunción. Una mujer con las ideas claras, defensora de todo aquello en lo que creía…
La foto que hoy preside este acto se hizo el pasado 27 de Abril…este sábado hará un año. Asunción ya no está entre nosotros porque apenas tres meses después nos dejo para siempre…demasiado pronto sin ninguna duda.
En las horas de tanatorio y funeral  todos reconocían unánimemente las virtudes de Asunción y su trabajo en los últimos treinta años…
No pude evitar acordarme de un texto de Eduardo Galeano que dice:
“Ni diez personas iban a los últimos recitales del poeta Blas de Otero. Pero cuando Blas de Otero murió muchos miles de personas acudieron al homenaje que se le hizo en una Plaza de Toros de Madrid. El no se enteró”
Asunción tampoco se enteró de esas alabanzas póstumas.
Quizá hubiera sido mejor hacer lo que hacen los indios shuar en la Amazonia según nos cuenta el mismo Galeano:
“Fue en la selva en la amazonia ecuatoriana. Los indios shuar estaban llorando a una abuela moribunda. Lloraban sentados a la orilla de su agonía. Un testigo venido de otros mundos, preguntó:
-¿Por qué lloran delante de ella si todavía está viva?
Y contestaron los que la lloraban:
.Para que sepa que la queremos mucho...después de muerta ya no lo sabrá”

Porque escuchando las alabanzas sobre la personalidad de Asunción resulta inevitable preguntarse:
Si tanto valía ¿Por qué nunca tuvo desde 1987 la posibilidad de volver a la gestión municipal?
Estoy convencido de que de haberlo hecho Caspe y su partido hubieran salido ganando.
Asunción…estés donde estés te echamos en falta…


domingo, 21 de abril de 2013

RECORDAR: DEL LATIN RE-CORDIS.VOLVER A PASAR POR EL CORAZON.

Como ya he anunciado repetidamente mañana lunes vamos a realizar un acto poético-literario-musical en recuerdo de Asunción Bru que nos dejo hace unos meses. Personalmente además de recordarla a ella, extraordinaria amiga, recordaré la Tertulia Literaria de Caspe que nació el año 1989 y que durante muchos años nos unió a un  grupo de personas bajo el denominador común de nuestro amor a la literatura. El paso del tiempo acabó con ella pero entre el grupo se habían creado unos vínculos que nos hacen permanecer unidos a pesar del paso del tiempo y, como un Guadiana literario, aparecer de cuando en cuando…mañana volveremos a “aparecer” para recordar a nuestra amiga Asunción Bru…pero yo recordaré también a otra compañera de tertulia que, como Asunción, también nos abandonó demasiado pronto…me refiero a Mercedes Bonastre Camón. Estoy seguro de que mañana nos contemplaran, seguro que ya se han encontrado, desde algún lugar donde se encuentren las buenas personas…y mientras Mercedes sonríe como siempre lo hacía Asunción dirá con un gesto que pretenderá, sin conseguirlo, ser de enfado: “¡Pero qué exageraos que sois”...
Mañana las recordaremos a las dos…hoy rindo mi particular recuerdo a Mercedes Bonastre publicando este texto que escribí para el “Diario para mis nietas”…

“Silencio en la noche
ya todo está en calma”

Madrugada del 25 de Julio de 2011
¿Sabes Lucia?... a veces, y aunque suene raro, a mí me despierta el silencio. Y es que el silencio, como la soledad, a veces puede resultar opresivo y hasta inquietante.
Y a mí el silencio que me gusta está lleno de ruidos que me son familiares. El ladrido lejano de un perro al que contesta otro, el canto de un ave nocturna, el lamento de los techos  cuando en verano se enfrían, el ruido del agua al caer, ya sabes que me gusta que baje siempre un chorrito de agua por el “brazal”,  el monótono traqueteo de un tren en la distancia, el ruido de la lluvia sobre las hojas o del viento golpeando los cristales…todos estos sonidos forman parte de mi silencio.
Pero, algunas veces, de repente, y por una serie de circunstancias, hay un momento en el que ninguno de estos ruidos se produce. Y es entonces cuando llega ese silencio total que me despierta. Y hasta me crea desasosiego.  Parece que la vida haya acabado y  me encuentre  solo.
Pero esta rareza mía, a estas alturas seguro que ya te has dado cuenta de que tu abuelo es un  poco raro, tiene una gran ventaja: nadie más se despierta en casa. Todos duermen plácidamente.
Y yo, mientras ellos duermen, estoy, como otras noches cuando estás aquí,  sentado en la vieja mecedora, desde la que te acompaño hasta que concilias el sueño, disfrutando de tu sueño tranquilo a la tenue luz de la lamparita que ahuyenta los  miedos infantiles que habitan en la oscuridad de la noche.
Y puedo acariciarte la mejilla suavemente sin que lo notes. O ponerte en su sitio esos rizos que el sueño ha desordenado y cubren parcialmente tu cara. Y, créeme, estos momentos para mí  son muy importantes. Porque, como ya te he contado en otras ocasiones, la felicidad solo es la suma de pequeños momentos .Este es uno de ellos.
Pero hoy este momento tiene un  cierto sabor agridulce. ¿Por qué? Porque no puedo evitar acordarme de nuestra amiga Mercedes. Ya sabes que hace unos días te dije que había nacido Ángel el que hubiera sido, como tú lo fuiste para nosotros, su primer nieto. Y ella no va a poder  acariciarlo en la mejilla, ni arreglarle el cabello, no va a disfrutar de Ángel como yo de ti.
Y es injusto. Y me duele que habiendo compartido tantas cosas no podamos compartir la felicidad de los abuelos. Y pienso ya en que para Noviembre volveré a vivir ese momento en el que una nueva vida viene al mundo, a pesar de que los momentos actuales no son los mejores, cuando nazca tu hermanita Alba. Y, además, podre vivir ese momento junto a ti.
Y me duele Mercedes. Hoy tu tío Joaquín,  que es muy amigo de Álvaro el hijo de Mercedes, ha conocido a Ángel.  Me ha dicho que es menudito. Que ha pesado 3.200 gras.
Que sabrá el de menuditos si tu, como sabes, solo pesaste 2.550 grs. porque ,como en su momento te conté, ya eras muy enredadora y movida en el vientre de mamá y te hiciste un lio con el cordón umbilical  que obligo a sacarte antes de tiempo.
Todo esto pasa por mi cabeza mientras te contemplo desde la mecedora. Y me decido a contártelo. Además así incorporo al silencio, que poco a poco se va llenando de ruidos familiares,  el suave rasgueo de la pluma en el papel.
A estas horas la luna, aunque  ya ha entrado en su fase de mengua, todavía ilumina los paisajes familiares que tantas noches he visto. Los viejos chopos se elevan hacia el cielo recortándose en el horizonte nocturno. Las viejas siluetas de las derruidas torres de los huertos próximos adquieren formas fantasmagóricas. Los ojos del viejo puente parecen contemplar, asombrados, ese extraño rio de asfalto que ha sustituido al viejo rio que tantas noches me acompañó con el rumor de su corriente.
Todo eso puedo ver en esta noche. En este tiempo que comparto contigo.
Recordando todo lo que fue y ahora no es me doy cuenta de que si el tiempo del rio pasó, el de las torres pasó, los chopos que un día vi plantar hoy ya son viejos… también mi tiempo se va con ellos. Poco a poco. Pero no me importa porque mientras mí tiempo se va,  tu tiempo, y dentro de poco el de tu hermanita Alba, está comenzando.
Y mi tiempo no terminará mientras alguien me recuerde como yo recuerdo ahora a mi amiga Mercedes. Y te cuento todas estas cosas confiando en que cuando mi tiempo finalice vosotras lo  prolonguéis releyendo estos textos que os dejaré. Y hasta quiero confiar en que cuando vosotras tengáis hijos, a los que me encantaría conocer y disfrutar pero no podré, les ayuden a conocerme a mí. Y sin haberme conocido recordarme. A su bisabuelo. Una persona algo rara pero que, desde algún lugar, los querrá tanto como te quiero a ti ahora y querré a tu hermanita Alba cuando en Noviembre te convierta en la hermana mayor. Aunque la verdad es que ya quiero a Alba.
¿Sabes Lucia que me estoy poniendo triste? O quizá ya lo estaba. Pero estoy a gusto aquí. Junto a ti.

De vez en vez la tristeza
No la tristeza dulce y húmeda
Que empaña los cristales en las tardes de invierno
Me refiero a la tristeza que amarga en la lengua
Hablo de la tristeza que oprime suavemente el corazón.
La tristeza que llega contemplando las viejas chimeneas
Que no ha mucho humeaban sus mensajes de vida.
Y que hoy se desmoronan lentamente
La tristeza  que surge al contemplar las viejas torres
A las que la maleza invade lentamente
Mientras en sus tejados se exhiben sin pudor maderos descarnados
Es la tristeza que siento al contemplar el viejo cauce
Por el que el agua ya no corre, ni crecen las aneas y junqueras.
La tristeza que siente el viejo puente al contemplar
Los coches pasando por sus ojos
En lugar de prestarles su espalda centenaria
Hablo de la tristeza que deja, como un poso, el olvido.

El ladrido de Luna, la mastina que tanta gracia te hace cuando te enseño su poderosa dentadura,  me hace notar que la noche ha recuperado sus sonidos familiares. Todos siguen durmiendo. Es tiempo de volver a la cama.  Acaricio otra vez tu tibia mejilla. Te doy un beso en la frente y ordeno una vez más tus cabellos. No es necesario pero me gusta hacerlo. Y te arropo con la sábana que, aunque estamos en Julio, la noche es fresca. Y lo agradeces porque te acurrucas como tu viejo gato Muky.
Hasta mañana Lucia.




sábado, 20 de abril de 2013

TIEMPO DE VERBENAS...




"Gloria a Dios en las alturas,
recogieron las basuras de mi calle, ayer a oscuras y hoy sembrada de bombillas."
J.M.Serrat

Si Antonio Machado escribió que su infancia eran recuerdos de un patio de Sevilla, muchos de los que hoy peinamos canas diríamos que los nuestros eran recuerdos de las verbenas de barrio.
Esas verbenas de barrio forman parte de nuestros recuerdos de infancia y adolescencia. Fueron el marco de nuestro despertar a sensaciones que nadie nos explicaba y tardábamos en comprender. Y del momento en que nos dimos cuenta de que las chicas eran, afortunadamente, distintas a los chicos. Incluso para muchos, entre los que me incluyo, sirvieron para consolidar nuestro proyecto de futuro con otra persona.
Recuerdo que la primera que llegaba era la de San Indalecio. Mayo, además del mes de las flores, era el mes de la verbena de San Indalecio. La primavera explotaba en luces, colores y olores y solo la proximidad de los exá­menes finales de curso empañaban ligeramente, aunque no demasiado, ese mes de la primera verbena.Cierro los ojos y recreo perfectamente aquella verbena de San Indalecio. Era en la plaza del santo. La Or­questa Bahía era la incuestionable encargada de poner los éxitos del momento a nuestra disposición para los primeros bailes. Aquellos bailes en los que las chicas olían a Lavanda y Heno de Pravia,y el olor de los chicos, eso debería decirlo alguna chica, supongo que dependía de que aquella tarde, el día era festivo, hubieran jugado algún partido de fútbol. Los "baños" de entonces no solían tener ducha.
Como no existía todavía la "barra de bar" ni los "grifos de cerveza" los vecinos abrían las puer­tas de sus casas y ofrecían, a quienes compartían su fiesta, sus patios recién fregados. Recuerdo su olor a humedad, donde colocaban los dulces tra­dicionales confeccionados para esa noche, acom­pañados por la"bota" de vino y el"porrón" de mos­catel, vino rancio o de nueces.
Eran tiempos en los que los vecinos com­partían todo entre sí. Los buenos momentos, los malos y los regulares... y esa noche compartían su fiesta por excelencia. La de su santo patrón. Y las verbenas, como los días, se iban sucediendo a lo largo del verano... la Virgen del Carmen,San Pe­dro, Santo Domingo, Santa Clara, San Roque y, tras el paréntesis de las fiestas en las que los Titanes del Jazz sustituían en la Plaza a la Orquesta Bahía, la de la Virgen de la Balma, cuando ya el tiempo olía a otoño y la vuelta a los estudios se aproxima­ba, cerraba aquel tiempo de verbenas.
        Y   nosotros las "recorríamos" todas. Aunque muchos, quienes teníamos barrio con verbena, teníamos espe­cial predilección por la nuestra. En mi caso, yo soy de la C/ Nueva, la "mía" era la de Santa Clara. Era la que compar­tíamos con nuestros amigos y amigas, nuestra gente, del barrio.
        Esto ocurría hasta que se cruzaba en nuestro camino una chica de otro barrio con verbena. Entonces esa pasaba a ser más importante. Al menos a mi me pasó cuando conocía una chica de la C/ Coso, entonces Capitán Negrete aunque nadie la llamaba así, y a partir de entonces la más importante para mi pasó a ser la de Santo Domingo.
En nada se diferenciaban unas de otras. Calles limpias y "arrujiadas" por los vecinos, puertas abiertas a to­dos, dulces y vinos para degustar, y, por supuesto, la Orquesta Bahía llenando de música las calurosas noches de verano.
         Y   también estas verbenas, como no, eran el marco en el que nacían amores de verano entre chicos y chicas que "ve­nían de fuera" y chicos y chicas que vivíamos en Caspe.
         Y   llegaba la verbena de la Balma. También muy presente en mi recuerdo. Era la verbena del barrio de mi padre: el Muro. Y mi abuela, la "Tía" Felisa "la Petota"era el alma de aquella fiesta. La ermita y la Virgen eran para ella cosas muy importantes en su vida. Y el día de la fiesta le gustaba reunir en su casa a la familia y sacar la vajilla que reservaba para esa ocasión. Y allí, con el huerto de los franciscanos y el convento sirviendo de fondo, la Orquesta Bahía ponía el punto final a aquella época de verbenas.
          Como ya he dicho antes, el tiempo olía ya a otoño. Y a los cipreses del Huerto de los Franciscanos que algunos de nosotros plantamos para que, no hace mucho tiempo, fueran arrancados para sustituirlos por horrendos edificios destinados a sustituir el vino rancio o moscatel del porrón por la litrona, el chupito, el cubata, etc.
           Si la primera verbena se celebraba bajo la sombra de los exámenes de fin de curso, la de la Balma lo hacía ya cuando los exámenes de septiembre, y el inicio del próximo curso, estaban a la vuelta de la esquina. Para quienes tuvimos la suerte de estudiar, la "sombra" del convento, donde se ubicaba nuestro Colegio del Pilar, se encargaba de recordárnoslo; pero la Orquesta Bahía, con sus pasodobles y el olor a Lavanda y Heno de Pravia de las chicas, nos lo hacían olvidar. O dejarlo para después...
Esta verbena suponía el final del verano y el final de aquellos amores juveniles que habían crecido a lo largo de él. El momento en el que el Dúo Dinámico nos recordaba:
El final del verano
Llegó y tú partirás,
Yo no sé, hasta cuando
Mi amor recordarás…

El recuerdo imborrable de aquellas verbenas permanecerá siempre en mi memoria. Cerrando los ojos pue­do recuperar aquellos olores, aquellos cielos de verano,y escuchar de nuevo a la Orquesta Bahía. Además tuve la suerte de que nunca tuve que identificarme con la canción del Dúo Dinámico.
Fue el tiempo de las verbenas. Unos tiempos en que todos mis recuerdos son en blanco y negro salvo los de aquellas noches de verbena que están llenos de colores, olores (sobre todo los de Lavanda y Heno de Pravia) y música.Tiempos que no volverán, pero que quienes los vivimos nunca olvidaremos.